La mujer resulta ser un objeto de consumo dentro de la publicidad y mercadotecnia, el cual pasa de ser desapercibido. El sexo femenino constituye el grupo consumidor más grande dentro de la sociedad. Hoy forman parte de ese consumo pero como un objeto o un símbolo para lograr este consumo.
La mayoría de los anuncios publicitarios que suelen pasar en televisión, son para consumo de la mujer. En esos anuncios casi siempre salen mujeres, independientemente si el anuncio es para niños, adolescentes u hombres. La mujer resulta ser un símbolo de belleza, en la mayoría de los casos, dentro de los anuncios publicitarios.
El que la mujer aparezca en los anuncios de publicidad, resulta ser un buen negocio para las empresas que producen productos. Las mujeres que son consumistas, al ver a las otras mujeres que en los comerciales salen promocionando productos de distinta índole, suelen ser motivadas a realizar la compra de este producto tan solo por el simple hecho que en la televisión parece ser efectivo. Esperando con ello el resultado de verse como la chica que salió en el comercial.
Con todo esto, el hombre también resulta afectado. No directamente pero suele pasar que, el consumo que realizan las mujeres, afecta el bolsillo del hombre. También, la utilización del sexo femenino en los comerciales publicitarios para al sexo opuesto, hacen una cierta motivación no tanto por el producto sino por la mujer que en el sale. Dando como resultado la compra de dicho producto.
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